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Tras las pasadas negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), hoy  Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), algunas cuestiones e interrogantes quedaron al aire. En ese sentido, Jesús Seade, líder negociador del TLCAN por parte del gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador, se dio cita con empresarios miembros de la Eurocam, para aclarar el futuro y las claves del nuevo acuerdo comercial.

“Este nuevo tratado es muy favorable para todos. Si se juegan bien las cartas entre el gobierno y las empresas privadas, este podría ser el principio de nuevas oportunidades para ganar”, comentó Seade.

El primer punto que Seade abordó el tema automotriz. Con el tratado anterior (TLCAN), tiene actualmente dos reglas. La primera es que del total del costo de producir autos ligeros, el 62.5% tiene que ser incluido en América del Norte, y la segunda es que dos piezas no metales tiene que estar producidas en Norte América, además del coche en su conjunto. De manera que por ejemplo, un motor no puede venir de Europa, este tiene que estar elaborado en Norte América.

Con el nuevo tratado (TMEC), EUA buscaba que este 62.5% se incrementara al 85%. Pero tras una negociación muy difícil, comentó Seade, se logró cerrar en 75%. “Aquí se incluye una gran presión para países productores como Japón, China, Francia o Alemania. Su porcentaje de acción se reduce a sólo el 25%”, destacó el diplomático.

Otro de los grandes cambios que se produce con el TMEC es que además de que el 75% del coche se tiene que costear en América del Norte, el 40% del total del costo tiene que ser incluido pagando salarios de USD$16.00 la hora. Sin embargo, se logró que de este 40%, sólo el 25% entrará en esa categoría, el porcentaje restante, será facturado en salarios de ingenieros y científicos.

“Ahora, Norte América será el encargado de elaborar el 75% de siete partes de automóviles ligeros: motor, transmisión, suspensión, dirección, carrocería, batería convencionales y baterías eléctricas”, destacó Seade.

En contra parte, existen algunos sectores en los que México no salió tan bien librados. El primero de ellos es el textil. En nuevo acuerdo abre el protocolo para que más países puedan intervenir en la elaboración de la ropa que se vende en Norte América.

Y uno más es el de la propiedad intelectual para medicinas biomédicas. Se esperaba que la protección para biomedicinas se fuera a ocho años (cinco de registro y tres más de extensión), sin embargo, el TMEC lo extendió a 10. Tes años más que significan pérdidas a la industria en México.