El origen de las empresas que invirtieron en ese giro proviene fundamentalmente de la Unión Europea, USA, Canadá y Japón. 

Los proyectos privados de generación eléctrica de empresas foráneas generaron más de 100,000 empleos para mexicanos desde esa fecha.

La Cámara Española de Comercio en México (Camescom) pone en valor el positivo impacto económico y social para México de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector de la generación de electricidad.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México recibió 13,632.512 millones de IED, por concepto de Electricidad y Gas, entre los años 2013 y 2019. Esta cifra sitúa al país como el tercero en el que más confiaron los inversionistas de ese giro.

En la estadística de la entidad de coordinación de políticas económicas y sociales, de los 37 países que la conforman tan solo Estados Unidos y Chile habrían recibido un monto mayor de IED en Electricidad y Gas en dicho periodo.

La inversión foránea en el sector de generación de electricidad ha ido llegando a México tiene su origen en empresas provenientes de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Japón fundamentalmente. Compañías de países con los que México tiene en vigor tratados comerciales y de protección de inversiones.

El impacto en la sociedad mexicana de esta inversión extranjera en generación de electricidad es especialmente destacable, se estima una creación de unos 101,000 empleos gracias a las empresas foráneas con proyectos de gas y electricidad, y tan solo en los últimos 8 años.  

Esta cifra se puede estimar de estudios como el de Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su informe “La Inversión Extranjera Directa 2013”, en el que calcula que en la región la IED genera 7.4 “puestos de trabajo por cada millón de dólares de inversión” en actividades de industrias intensivas en ingeniería.

La inversión extranjera, según varios datos de la CEPAL, ha sido fundamental para facilitar el crecimiento y la transformación económica en los países en desarrollo, incluido México. Este ha atraído grandes flujos de inversión en los últimos 20 años. De hecho, esta ha pasado a ser una de las principales fuentes de financiación externa para la economía mexicana, junto con las remesas y los ingresos del petróleo. Estimula la inversión de capital local y la complementa; es un vehículo básico para la transferencia de tecnología de los países más desarrollados; propiciar nuevas oportunidades de empleo, e impulsa el desarrollo de las instituciones. Los efectos directos pues, se multiplican con los indirectos (De Mello, 1997 y 1999).

La Camescom refrenda su compromiso y el de las empresas socias para seguir con el fortalecimiento de los diversos sectores fundamentales para la economía mexicana y continuar el fomento de la inversión entre España y México.